Los perros braquicéfalos, como los pugs, los bulldogs franceses, los bulldogs ingleses y los shih-tzus, pueden tener más dificultades para mover el aire y disipar el calor. El riesgo no comienza simplemente cuando el termómetro alcanza un número extremo: la alta humedad, el sol, el esfuerzo, la ansiedad, la obesidad y la mala ventilación pueden hacer que una situación aparentemente común sea peligrosa.
Respiración muy ruidosa, tensión abdominal, lengua o encías de color anormal, debilidad, desorientación, vómitos, tambaleo o colapso son signos que no deben observarse “por un poco más”. Retire al perro del calor, comience a enfriarlo cuidadosamente y busque atención veterinaria urgente. El sobrecalentamiento puede progresar rápidamente.
Advertencia veterinaria: este artículo es educativo y no reemplaza la evaluación. La dificultad para respirar y la sospecha de un golpe de calor son emergencias. Póngase en contacto con una clínica mientras está de viaje y siga las indicaciones del personal.


