Suena el timbre. El perro se convierte en un cohete. El visitante entra riéndose, dice “hola, lindo” y se sube los pantalones con las patas. Gritas "¡Agáchate!" Baja durante medio segundo y vuelve a subir. Todos se ríen. El entrenamiento simplemente falló.
Un perro que salta sobre los visitantes no es “malo educado por despecho”. Saluda como funciona: contacto rápido, voz agitada, a veces incluso un bocadillo que alguien saca de su bolso. El salto fue pagado.
El AKC describe el salto como un saludo que el perro repitió porque funcionó. La corrección no es forzar la correa delante del visitante. Se trata de enseñar qué hacer en lugar de saltar y convencer a los humanos de que dejen de pagar por el espectáculo.
Si la casa ya practica el comando “déjalo” sin gritar, usa esto en la puerta: el objetivo de la fiesta (mano, boca, bolso) dice “déjalo”, y el piso se convierte en el lugar que llama la atención.


